Córdoba, 29 de diciembre de 2025./ Las dos ediciones del curso de Limpieza de Alojamientos celebradas en Córdoba han arrojado resultados satisfactorios tanto en participación como en inserción profesional. Un total de veinticuatro mujeres de entre veintidós y cincuenta años participaron en el proyecto.
Del conjunto de participantes, veintidós finalizaron el itinerario formativo completo. De ellas, ocho mujeres han logrado insertarse en el mercado laboral —cinco procedentes de la primera edición y tres de la segunda—, lo que representa una tasa de éxito del 33%, superando ampliamente el objetivo inicial del 20%. Estos datos confirman la efectividad del programa para potenciar la empleabilidad de las asistentes.
El perfil de las participantes refleja una situación de clara vulnerabilidad social y económica. El 79% tiene hijos o hijas a su cargo, y todas proceden de Zonas con Necesidades de Transformación Social (ZNTS) como Las Moreras, Las Palmeras, el distrito Sur y La Fuensanta. Sus recorridos laborales se caracterizan por la precariedad o la ausencia de experiencia profesional, agravada por periodos prolongados de desempleo, escasa cualificación académica y obstáculos como la dificultad para conciliar la vida familiar, la ausencia de redes de apoyo, limitaciones tecnológicas o, en determinados casos, procesos de protección internacional.
La primera convocatoria reunió a mujeres con un nivel educativo particularmente bajo: diez de las doce no habían culminado la educación secundaria, aunque tres de ellas poseían alguna certificación profesional básica. Las dos restantes contaban con títulos universitarios obtenidos en sus países de origen, pendientes de homologación.
En cuanto a su situación laboral, diez llevaban más de un año sin empleo, mientras que dos habían tenido contratos esporádicos en hostelería y limpieza de alojamientos.
Con una edad media de treinta años, el grupo evidenció carencias en competencias sociolaborales vinculadas a la falta de autoestima y seguridad en sí mismas, consecuencia de entornos personales y económicos inestables.
Siete de las participantes debían atender responsabilidades familiares con menores, lo que dificultaba su asistencia a formaciones y su incorporación al empleo. En zonas como Las Moreras, donde culturalmente se prioriza la inserción laboral temprana sobre la educación reglada, estas barreras se intensifican. Las mujeres migrantes del grupo, pese a recibir mayor apoyo residencial, enfrentaban trabas administrativas, procesos de homologación y prejuicios sociales añadidos.
El segundo curso presentó perfiles más variados en cuanto a formación: cuatro mujeres habían completado estudios secundarios, dos disponían de formación universitaria (una de ellas tramitando la homologación) y el resto contaba únicamente con educación primaria. Todas se hallaban en situación de desempleo reciente, con trayectorias intermitentes en sectores como hostelería, educación no reglada y limpieza.
Aproximadamente la mitad del grupo mostraba habilidades sociales y laborales ya afianzadas, mientras que la otra mitad requirió un apoyo más intenso para desarrollar capacidades esenciales como la puntualidad, el compromiso, la constancia y la confianza necesaria para mantenerse en procesos formativos y laborales. Cuatro participantes tenían menores a cargo, en condiciones similares a las descritas anteriormente, y en dos casos fue preciso intensificar el acompañamiento residencial.
Los resultados demuestran la validez del modelo aplicado, que combina capacitación técnica, seguimiento social y laboral personalizado, y prácticas en empresas reales. Este enfoque integral se revela como una estrategia eficaz para impulsar la empleabilidad de mujeres en situación de especial vulnerabilidad y facilitar su acceso a empleos dignos y estables.
El proyecto ha sido posible gracias a la "Convocatoria de Proyectos Sociales Andalucía 2024", impulsada por CIC Batá en alianza con la Fundación "La Caixa". Entre las entidades colaboradoras destaca el Hostal Patios del Orfebre, establecimiento donde las alumnas realizaron sus prácticas profesionales y adquirieron experiencia directa en el sector hotelero.